FUNCIÓN NOMOFILÁCTICA Y MEDIDAS PREVENTIVAS CASACIÓN

 

“EL Instituto de la Casación -afirmó el eminente procesalista doctor Luis Loreto- es uno de los institutos más delicados y difíciles de trabajar, pero que es al mismo tiempo una de las áreas más hermosas y atractivas, de la teoría del proceso Civil”. Su actuación se hace realidad mediante la función que el ilustre casacionista Calamandrei denomina función nomofiláctica con la cual la Corte de Casación interpretando la norma legal, asegura la integridad de la legislación y la uniformidad de la jurisprudencia. Para lograrla la parte interesada debe presentar un escrito llamado: Formalización del recurso de Casación, mediante el cual se ataca la sentencia recurrida para restaurar el derecho y afirmar una doctrina”.

 

EJERCICIO DEL PODER CAUTELAR POR EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA 04/07/2006.- <http://www.tsj.gov.ve/decisiones/scc/Julio/RC-00498-040706-05429.htm> Sala de Casación Civil- Exp. N° 05-429.-  El poder cautelar del Tribunal Supremo de Justicia podrá ser utilizado por las Salas que lo conforman, siempre y cuando se trate de un procedimiento expresamente establecido en la propia Ley del Tribunal Supremo de Justicia, o en aquellos casos que la ley aplicable por remisión permita el cumplimiento de esa labor, no así cuando ello no esté permitido en atención del recurso en particular considerado, como es el recurso de casación.

 

Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia no tiene competencia para decretar medidas preventivas en el conocimiento y decisión de un recurso de casación. Exp. Nro. 2005-000429 SALA DE CASACIÓN CIVIL Ponencia de la Magistrada ISBELIA PÉREZ VELÁSQUEZ. En el juicio por simulación de contrato de compra venta de bienes pertenecientes a la comunidad conyugal seguido por CÉSAR PALENZONA BOCCARDO, actuando en su propio nombre y representación y asistido por la abogada Rosaura Guerrero Segnini y ante este Alto Tribunal por Luís Alberto Santos Castillo, contra MARÍA ALEJANDRA PALENZONA OLAVARRÍA, representada por los abogados Pedro Perlaza Campos y Jenny Esmeralda Villamizar Salazar y ante este Alto Tribunal por Francisco Boza Mercado; el Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, dictó sentencia el día 25 de abril de 2005 mediante la cual declaró “…procedente la defensa perentoria de falta de cualidad para sostener este proceso, que la parte demandada le opusiera a la parte actora…” y sin lugar la acción propuesta. De esta manera, confirmó el fallo dictado en fecha 14 de octubre 2004 por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la misma Circunscripción Judicial. Contra la referida decisión de la alzada la parte actora anunció recurso de casación, el cual fue admitido por el juez de la recurrida y, posteriormente, fue formalizado en tiempo oportuno.       Por escrito presentado ante la Secretaría de esta Sala de Casación Civil, en fecha 29 de marzo de 2006, el abogado César Palenzona Boccardo solicitó medida de prohibición de enajenar y gravar sobre el inmueble objeto del presente juicio, de conformidad con lo previsto en los artículos 19 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y 588 del Código de Procedimiento Civil, con el siguiente fundamento: “…MEDIDA DE PROHIBICIÓN DE ENAJENAR Y GRAVAR, Sobre el bien inmueble objeto de la litis, ubicado en esta ciudad de Caracas, calle C-2-1, parcela 382, quinta Carmen Elena, La Lagunita, El Hatillo, estado Miranda. Esta solicitud la realizo con el objeto de salvaguardar mis intereses ante la muy cercana posibilidad de que mi hija continúe gravando el inmueble que está a su nombre, en componendas con las agiotistas, o los abogados de éstas, como ha venido haciendo; o celebre nuevas “transacciones”, o venda el inmueble por cualquier precio; o que dificulte los procesos fraudulentamente con “desistimientos” no autorizados por mí, como ya ocurrió en este expediente, tal como lo he narrado en diversos escritos cursantes en autos; y en fin, como quiera que existe un grave peligro inminente y siempre latente que a través de acciones fraudulentas el suscrito pierda mi más preciado capital, como es mi casa de habitación, cayendo en manos de quiénes sin escrúpulos han dejado de un lado sus vínculos hasta consanguíneos para conseguir sus metas, como es el caso de mi hija María Palenzona Olavarría, que salta a la vista, es por lo que respetuosamente solicito a esta honorable Sala, que conforme al artículo 588 del Código de Procedimiento Civil y al artículo 19 de la LEY ORGÁNICA DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, tenga a bien decretar medida de prohibición de enajenar y gravar sobre el inmueble en cuestión, y ordene la participación pertinente al ciudadano Registrador Subalterno del Quinto Circuito de Registro de El Hatillo, del Edo. (sic) Miranda. A tales efectos, señalo a continuación los datos generales del instrumento de propiedad respectivo…”. (Subrayado y mayúsculas del texto).

 

 

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